Motivación de un opositor / estudiante

La importancia de la motivación para un opositor.
 
Si para cualquier estudiante la motivación es algo fundamental que “condiciona”  su fuerza a la hora de ponerse a estudiar, para el que se enfrenta a la preparación de unas oposiciones suele convertirse en algo determinante durante todo el proceso. Nuestra experiencia nos dice que muchas veces no aprueban los que tienen más capacidades, sino los que tienen más persistencia.
 
¿Qué hay de diferente en la preparación de unas oposiciones con respecto a otros estudios? ¿por qué es importante mantener la motivación alimentada y en buen estado?
 
La respuesta es sencilla, nos enfrentamos a una carrera de fondo larga e incierta, en la que podemos plantearnos si el tiempo invertido de nuestras vidas tendrá al final el fruto que esperamos. En otro tipo de estudios después de un fracaso parcial, suspender una asignatura, puedes recuperarla en un plazo más corto de tiempo e incluso las materias que apruebas, ya no tienes que volver a examinarte, en cambio en una oposición te enfrentas de nuevo a todo, incluso aunque hayas aprobados los exámenes y además puede que tu nueva oportunidad tarde un tiempo en llegar.
 
Cuando decides preparar unas oposiciones tienes que tener claro que requiere esfuerzo y sacrificio, sino todos seriamos opositores. A veces la desmotivación no es más que el reflejo de la desgana o de la pereza. La baja fuerza de voluntad puede provocar desmotivación aparente. Es por eso que debes tener siempre presentes los objetivos a largo plazo que te planteas, y lo que es más importante cuáles te planteas a corto plazo, cada día, estos últimos te ayudarán a conseguir los primeros.
 
Es totalmente normal que a lo largo de un proceso tan largo, tengas altibajos y momentos en los que tu motivación esté fuerte y otros en los que pienses que se te ha agotado, no te preocupes, date un respiro y vuelve a intentar aumentarla poco a poco. Piensa que puede que esto tenga una causa específica en ese momento de la preparación, por ejemplo,  por cansancio, porque te gusten menos los temas que estás estudiando en ese momento, porque ves incierta o lejana la convocatoria de oposiciones, etc. Insisto, date un respiro, pero no te permitas “vaguear”, se responsable y piensa que si no controlas tu fuerza de voluntad no conseguirás nada al final. Intenta aumentar tu motivación, y sobre todo, se consciente de que debes cuidar este aspecto, porque emocionalmente es el soporte que te ayudará a mantenerte en esa carrera de fondo en la que muchos abandonan antes de llegar al final, y tu no debes ser uno de esos.
 
¿Cómo funciona la motivación?
 
La motivación es la fuerza psíquica que activa el comportamiento y lo mantiene durante un tiempo, que puede ser muy largo, varios años e incluso toda la vida,  dirigiéndolo a un objetivo determinado. Por eso para alcanzar nuestras metas debemos tener un objetivo claro y la capacidad de esforzarnos todo el tiempo que sea necesario para alcanzar dicho objetivo.

La motivación activa nuestra conducta y por lo tanto nos ayuda a procesar la información y actuar en consecuencia. Llamamos nivel óptimo de activación a un nivel moderado, un punto intermedio, ni tan alto que nos ponga nerviosos y desorganice nuestra conducta, ni tan bajo que permanezcamos inactivos.

La motivación ayuda a centrar la atención y concentrarnos en una actividad. Cuando estás motivado por algo, tu conducta es fuerte y duradera, te encuentras cargado de energía para superar los obstáculos y poder alcanzar el objetivo deseado.

La conducta motivada es fuerte. La conducta poco motivada, es débil y frágil, y cede rápidamente ante las dificultades. La energía y la constancia son proporcionales al grado de motivación que tiene el sujeto.

Por eso es fundamental saber qué podemos hacer para aumentar nuestra motivación y que aspectos influyen en que disminuya con el fin de poder controlarlos.

Uno de los factores que más influye es que te planteas la preparación de un examen muy distante, esto hace que los objetivos sean a muy largo plazo y pierdas de vista la meta final. Por eso es importante plantearse objetivos intermedios para mantenerte activado.

A esto se añade la incertidumbre de no saber si se va a convocar el año que se está estudiando. Ante esto es bueno reflexionar sobre la utilidad de lo que estás estudiando y la importancia de tu preparación personal no solo para esta oposición si no para tu futuro personal o profesional en general.

Otra dificultad es que a veces los temarios no nos gustan. Ante esta circunstancia lo mejor es que ya que el contenido no te gusta, intentes que la forma de estudiarlo sea lo más activa posible, de manera que la motivación te venga por la forma de estudiar en lugar de por lo que tienes que estudiar.
Podemos provocar la motivación desde fuera, simplemente poniéndote en movimiento, arrancando a estudiar, aunque no tengas “ganas” de ponerte a estudiar, en cuánto empieces notarás como te activas y de algún modo se produce la motivación. Esto suele ayudar cuando la desmotivación es algo ligero y llevadero; al menos dentro de lo razonable. El cambio de simplemente proponerse estudiar, o abordar la oposición suele producir buenos resultados. A veces la desmotivación no es más que el reflejo de la desgana o de la pereza. La baja fuerza de voluntad puede provocar desmotivación aparente.
 
Si el sentimiento es intenso, forzarse a estudiar puede hacer que nos desbordemos por completo y aceleremos la caída. En estos casos es cuando recomendamos quizás más bien todo lo contrario: no forzarse a estudiar demasiado.

No recomendamos el abandono por completo para descansar a no ser que se esté en un estado muy crítico. ¿Por qué decimos esto? Si “aprendes” a sentirte desmotivado para tomar la excusa de no hacer nada, complicarás el estudio. La desmotivación reaparecerá cada vez con más rapidez. Por eso decimos que hay que mantener la calma, pero no abandonar por completo salvo en casos de emergencia.

Por último un aspecto que suele minar la voluntad de los opositores es la pérdida de confianza en las propias capacidades y sobre todo si te fijas en otras personas y ves las destrezas que tienen. Muchas veces nos fijamos en la gente que lleva mucho tiempo estudiando y creemos que en esta oportunidad no vamos a ser capaces de conseguir su nivel. Huye de este tipo de planteamientos y piensa que la única forma de enfrentarte a una situación como esta es estar preparado y estudiar de forma positiva. Piensa en que si otras personas lo consiguen tu también lo puedes hacer o por el contrario ¿por qué no lo vas a conseguir tu?, solo necesitas querer conseguirlo y darte cuenta de que los resultados van a depender en gran medida de tu trabajo y que sin él a todos los factores que influyen en ese proceso se unirá tu falta de preparación.

En resumen:

Acciones y pensamientos paralizantes Acciones y pensamientos activantes
Plantearte objetivos a muy largo plazo: Aprobar la oposición Plantearte objetivos a corto plazo: Repasar un tema o un bloque temático
Estudiar a diferentes horas sin planificación Es fundamental la planificación y las rutinas en los horarios.
Pensar que puede que no haya convocatoria Pensar que si hay incertidumbre sobre la convocatoria, menos personas estarán preparando a fondo, con lo que puede ser una buena oportunidad
Estudiar temario más difícil y rocoso Cuando estás más bajo de motivación utilizar temas más atractivos o útiles, casos prácticos, etc
Preparar en solitario Buscar “buenos compañeros” de preparación. Entendiendo estos por compañeros con persistencia.
Metodologías de estudio pasivas. Leer, leer y leer Metodologías de estudio activas: Subrayados, esquemas, contar a alguien los aspectos interesantes que vas aprendiendo, comprobar lo que vás aprendiendo.
Pensar que no avanzas en tu preparación Llevar un cuadro con los temas que vas aprendiendo e incluso comprobando los porcentajes de que te salga un tema de los que ya has preparado (puedes utilizar el calculador de probabilidad que tenemos en las herramientas para el opositor). En los primeros temas que estudias la probabilidad aumenta rápidamente, luego va bajando.
Pensar que hay pocas plazas Sólo te hace falta una, las demás no son para ti, y además la lista de interinos será más grande.
Darse atracones de estudio Ser sistemático y aumentar progresivamente.
Pensar que se me olvida todo lo que aprendo Realizar repasos sistemáticos, te permite comprobar que te lo sabes
Pensar que hay gente con muchos puntos en el concurso oposición Mucha de esta gente está desmotivada
Pensar que el sistema es muy injusto No está en tus manos el cambiarlo, si el llevar la máxima preparación
Pensar que sino apruebas habrás perdido tiempo y/o dinero. Piensa en la utilidad que puede tener lo que estudias además de para aprobar lo oposición
Pensar que estás perdiendo los mejores años de tu vida en la preparación. Pensar en qué podrás dedicar tu tiempo cuando la tengas aprobada, durante un tiempo vivirás en una nube, tarda lo máximo en bajarte de ella, es una sensación maravillosa aprobar una oposición.


OyT

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